El último paso consiste en estimar el tamaño del mercado de las MIPYME en su país o región y desarrollar un argumento comercial basado en datos para atenderlo. Este análisis ayuda a las partes interesadas, desde los financiadores hasta los bancos y las organizaciones de la sociedad civil, a comprender la rentabilidad de la inversión en empresas dirigidas por mujeres.
Utilizando fuentes de datos nacionales e internacionales, estimar el número de MIPYME en cada segmento y perfil. Ajuste factores como la informalidad, la geografía y el acceso a los servicios financieros. Esto proporciona una imagen del mercado total al que puede dirigirse y ayuda a priorizar los grupos objetivo.
Comparar el tamaño estimado del mercado con la aceptación potencial de productos financieros o no financieros. Utilice la información de los pasos anteriores, especialmente los datos de demanda y cartera, para proyectar los ingresos, los márgenes y el crecimiento de los clientes a lo largo del tiempo. Esto ayuda a determinar qué segmentos ofrecen los argumentos comerciales o de desarrollo más sólidos.
Con una oportunidad de mercado clara y datos de apoyo, las instituciones pueden crear casos empresariales convincentes para la aceptación interna, la financiación externa o el desarrollo de asociaciones. Independientemente de que el objetivo sea el impacto social, la rentabilidad financiera o ambos, este paso garantiza que la inversión en las pymes se base en pruebas y no en suposiciones.