Con una comprensión clara del entorno propicio, las ofertas de mercado y la demanda de las mujeres empresarias, el siguiente paso es aplicar el marco de segmentación. Este proceso permite a las instituciones clasificar a los clientes actuales o potenciales en función de su potencial de crecimiento y su perfil empresarial. El objetivo es ir más allá de las etiquetas genéricas de MIPYME y crear una comprensión más matizada de la base de clientes de las MIPYME.
El conjunto de herramientas ofrece un instrumento de segmentación que puede utilizarse para clasificar las empresas dirigidas o propiedad de mujeres en categorías de crecimiento alto, moderado o bajo. La primera parte de la herramienta se centra en los datos empresariales, especialmente en el crecimiento previsto de los ingresos. La segunda parte profundiza más, captando rasgos personales, motivaciones y comportamientos para determinar el perfil de la empresaria dentro de su segmento de crecimiento.
Dependiendo del caso de uso, las instituciones pueden aplicar la herramienta de segmentación a una muestra amplia, como datos de encuestas, o utilizarla para evaluaciones individuales de clientes. En ambos casos, la herramienta asigna a cada empresa un segmento y un perfil, revelando patrones en toda la base de clientes que pueden orientar las decisiones estratégicas, el desarrollo de productos y la asignación de recursos.
Segmentar a los clientes le permite evaluar si los productos y servicios existentes satisfacen las necesidades de cada grupo. Por ejemplo, puede descubrir que los clientes de alto crecimiento están infrarrepresentados en su cartera o que los empresarios de bajo crecimiento carecen de acceso a apoyo básico. Esta información ayuda a mejorar la relación con los clientes, la orientación y las oportunidades de mercado.